El producto
Cotizar traba la tienda porque alguien tiene que leer la lista, encontrar cada artículo en el inventario y teclearlo todo de nuevo. Tablia hace esa parte. Tu vendedor entra al final, para revisar y vender.
Agenda tu demostraciónEl camino de una cotización
Por la página de tu tienda, tal como la lista existe: foto del papel, PDF del arquitecto, planilla del presupuesto o texto pegado en el campo. Deja su nombre y su WhatsApp y, si quiere, elige al vendedor que suele atenderlo.
La lista se interpreta artículo por artículo, con cantidad. Cada uno se busca en el inventario de la tienda por significado, no por texto exacto — “cemento de 50 kg” encuentra el producto aunque esté registrado con otro nombre.
La cotización llega armada al panel. El vendedor cambia un producto, ajusta la cantidad, quita lo que no cabe, genera el PDF y lo manda por WhatsApp. Lo que hace es revisar — no teclear desde cero.
De la lista a la cotización
Nadie va a reformatear una lista para que quepa en tu sistema. Por eso Tablia acepta el material tal como llega — y lee tanto el archivo estructurado como la foto de un papel.
Cada artículo sale con su cantidad. Lo que queda fuera se señala, nunca se inventa.
La lista escrita a mano es la única excepción. Leerla no es lo bastante confiable para volverse precio, y un precio equivocado cuesta más que una cotización rechazada.
leído directo, escaneados incluidos
Foto
PNG y JPG de la lista impresa
Excel
XLSX y XLS
Word
DOCX
CSV
exportación de otro sistema
Texto
tecleado o pegado en el campo
Correspondencia con el inventario
Escribe como se habla en la obra. Buscar por texto exacto falla justo ahí — y es donde se pierde la mayor parte del tiempo del vendedor.
Cada producto del inventario se convierte en un vector de 768 dimensiones. La búsqueda es por cercanía de sentido, con índice HNSW en PostgreSQL — lo que escribió el cliente no tiene que coincidir con lo registrado.
El mismo producto se conoce por varios nombres en la región, en la obra y en tu catálogo. Cada artículo lleva su lista de alias y todos entran en la búsqueda.
Entre los candidatos de cada artículo, el orden que ve el vendedor lo decide la IA y se ajusta con la preferencia observada en las elecciones anteriores de la tienda.
El artículo pedido que no está en inventario no se esconde. Se cuenta y se muestra como faltante, en la cotización y en la lista del panel.
Inventario
La calidad de la cotización depende de que el inventario esté al día. Por eso actualizarlo tiene que ser trabajo de minutos, hecho por quien cuida la tienda — no un proyecto de integración.
CSV, XLS o XLSX, arrastrándolo a la pantalla. No hay que formatearlo antes ni seguir una plantilla nuestra.
Tablia propone la correspondencia entre las columnas de tu archivo y los campos del sistema — código, nombre, unidad, precio. Tú la revisas y ajustas lo que no te cuadre.
El archivo se analiza antes de reemplazar el inventario. Ves cuántos artículos entraron y cuántos quedaron fuera, con el motivo, antes de confirmar.
Cada versión que subes queda archivada con su fecha. Actualizar un precio no borra lo que había antes.
El panel de quien vende
Toda cotización aparece con código, fecha, cliente, cuántos artículos se pidieron y cuántos faltaron. Y lleva dos estados, porque son dos preguntas distintas.
Estado del sistema
El cambio de estado aparece en pantalla en tiempo real, sin recargar la página.
Estado de la negociación
Es el dato que responde cuántas cotizaciones se volvieron venta — y cuáles se quedaron a medias.
Buscar producto por nombre o código, cambiar lo que Tablia sugirió, agregar lo que faltó, quitar lo que no cabe. La última palabra siempre es del vendedor.
¿El cliente pidió un ajuste? Genera otra versión de la misma cotización. La anterior queda marcada como desactualizada, y nadie negocia sobre un precio vencido.
La cotización se vuelve PDF con la identidad de la tienda. El enlace sale por WhatsApp con el mensaje ya escrito — incluido el de retomar a quien se quedó callado.
Control de la operación
Dos roles con alcances distintos. El dueño administra tienda, inventario y equipo; el vendedor trabaja las cotizaciones que atiende.
Nombre, logo, dirección, WhatsApp, descripción y un texto libre que sale en cada PDF de cotización — condición de pago, plazo de entrega, lo que tu tienda necesite decir.
Toda cotización tiene código propio y versión. El cliente la consulta por ese código cuando quiera, sin volver a pedirla.
Cada tienda tiene un límite mensual de procesamiento definido en el contrato, seguido día a día. Sin sorpresas a fin de mes.
Cómo está construido
No necesitas entender nada de esto para usar Tablia. Pero si tu equipo de TI pregunta, la respuesta está aquí.
Hablemos
En la demostración usamos una cotización real de tu tienda. Es la forma más rápida de saber si Tablia da abasto con lo que vendes.
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